lunes, 28 de noviembre de 2016

Animales fantásticos y dónde encontrarlos (con algún spoiler)


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Confieso que, a pesar de ser potterhead, no estaba muy puesta en el estreno de la nueva película basada en el universo creado por J. K Rowling hasta hace relativamente pocos meses. Sin embargo, cuando me enteré de su existencia, y más después de haber visto los trailers y los avances de Animales fantásticos y dónde encontrarlos, volví a tener ocho años y a sentirme igual que cada vez que se estrenaba una nueva película de Harry Potter. Por ese motivo el miércoles pasado fui al cine emocionadísima y llena de ilusión porque algo me decía que tanto el director David Yates (quien dirigió las últimas cuatro películas del joven mago) como los guionistas (la mayoría los mismos que escribieron los guiones de Harry Potter) y J. K Rowling habían hecho algo fantástico y con muchos guiños que los fans de Potter apreciaríamos un montón.

Y no me equivoqué porque ellos tampoco lo hicieron. Pero vamos por el principio. Animales fantásticos y dónde encontrarlos nos sitúa en Nueva York a principios del siglo XX de la mano de Newt Scamander (interpretado por el siempre maravilloso Eddie Redmayne), un joven mago inglés muy interesado en el cuidado y la protección de los animales mágicos. Scamander viaja a Nueva York con un propósito en concreto, pero una vez allí, y por varios motivos que no voy a desvelar para no explicaros toda la película, su maleta se abre dejando escapar a varias de las criaturas que lleva dentro (entre ellas este escarbato precioso y travieso que me robó el corazón). La premisa principal de la película es encontrar a los animales perdidos pero a la vez la trama se entremezcla con la búsqueda por parte del Ministerio (aquí llamado MACUSA) de Gellert Grindewaldy con la caza de brujas que los Salemitas están llevando a cabo (relacionada con las brujas de Salem). Es una historia muy, muy completa y a la vez compleja porque mezcla elementos que los fans de Harry Potter ya conocemos con elementos nuevos que a veces son algo liosos, al menos al principio.

Scamander cuenta con la ayuda del afable y bonachón Jacob Kowalski, un no-maj (la versión norteamericana de los famosos muggles) que por error se mete de lleno en la búsqueda de las criaturas de Newt y que es divertido hasta decir basta. También le ayudan Tina, una ex auror que intenta hacer su trabajo para recuperar su puesto en el Ministerio y Queenie, su hermana, una mujer encantadora y adorable que se llevará muy, muy bien con Jacob. Todos los personajes de la película están perfectamente dibujados y lo mejor de todo es que no son planos, al contrario; todos despiertan el interés del espectador, incluso los malvados (que los hay, obviamente).

Ya os digo que a mí me encantó, salí del cine más emocionada de lo que entré porque, lo mejor de todo, es que van a haber cuatro películas más de esta saga, por lo que los años venideros van a volver a tener ese regusto mágico que tenían los años en los que se estrenaba Harry Potter. A partir de aquí voy a hablar de algunos temas que se consideran SPOILERS así que si no habéis visto la película, y queréis mantener la sorpresa hasta el final, dejad de leer a la de ya.

Uno de los personajes que más curiosidad me despertó fue Creedence (Ezra Miller), uno de los hijos adoptivos de la líder de los Segundos Selemitas, quien tiene la "obligación" (impuesta por su madre adoptiva) de luchar a favor de la caza de brujas y magos. El problema es que él mismo es un mago y por culpa de los castigos de su madre tiene que reprimir sus poderes, lo que lo convierte en un Obscurial. No me gustó el final del chico, me do mucha lástima su muerte porque creo que merecía una oportunidad de desarrollar su magia y de convertirse en un buen mago, pero tengo la sensación de que en las siguientes películas lo compensarán de alguna manera pues se ha confirmado la vuelta de Ezra Miller como Creedence.

Por desgracia, unos días antes de que se estrenara la película me comí el gran spoiler, por decirlo de alguna manera, de que el señor Percival Graves (aka mi querido Colin Farrell) era en realidad el malvado Grindewald (Johnny Depp) oculto tras una poción multijugos así que no me sorprendí como me habría gustado, pero sí puedo decir que no me convence Johnny Depp para el papel... No lo veo como mago malvado, no sé por qué, pero a mi parecer hay otros actores que habrían quedado mejor. Pero bueno, será cuestión de ir viéndolo en las demás películas y de seguir opinando.

Esto es todo por ahora, lo único que os voy a decir es que si crecisteis y disfrutasteis con las películas de Harry Potter no os podéis perder Animales fantásticos y dónde encontrarlos porque os volveréis a sumergir en ese mundo lleno de magia y misterio que tanto nos gusta. Y si la habéis visto compartid conmigo vuestras opiniones, a ver si son las mismas o no. 


¡Nos leemos pronto! ⚡️

viernes, 4 de noviembre de 2016

Stranger Things (Sin Spoilers)

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Pues sí, ha terminado pasando. Tarde, pero ha pasado: al final me he decidido a ver Stranger Things. Y tengo que deciros, compañeros, que me ha conquistado como a la gran mayoría de espectadores que disfrutaron de esta serie a lo largo del pasado verano. Sinceramente, no sé por qué he tardado tanto en verla; supongo que quería que el boom que hubo con ella cuando se estrenó disminuyera un poco y lo cierto es que ahora me arrepiento.

Dirigida por los hermanos Duffer, Stranger things se estrenó en Netflix el verano pasado y es todo un homenaje a muchísimos clásicos del cine de ciencia ficción y fantástico de los años 80. Se puede decir que es una mezcla entre E.T el extraterrestre, Los Goonies y todas las películas de ese tipo que se os ocurran. Es un paraíso lleno de referencias frikis por doquier (entre Dragones y Mazmorras, El Señor de los Anillos y muchas más alusiones que yo, por mi parte, desconozco, lo siento) que harán las delicias de todo aquel que fue adolescente en esa época y de los que, de algún modo u otro, crecimos viendo esas películas y jugando a juegos de ese tipo.

La historia comienza con la desaparición de Will Byers, uno de los niños que forma parte del cuarteto protagonista, a manos de una terrorífica criatura. Tanto su madre (interpretada por Winona Ryder) como sus amigos Mike, Lucas y Dustin no cesarán en su empeño por encontrarlo, hallando por el camino a una extraña niña llamada Eleven que conseguirá inroducirlos en un mundo oscuro lleno de secretos que jamás hubieran podido imaginar. La trama es sencilla pero esconde muchos misterios que, primero, os dejarán con la boca abierta y, segundo, os mantendrán pegados al sofá prácticamente hasta el final. Si la veis como lo hice yo, sin apenas saber a qué os enfrentabais, habrá tantas cosas y detalles que os descolocarán que llegará un momento en el que os estará a punto de explotar la cabeza. 

Los personajes me han gustado muchísimo, sobre todo Mike (quien me robó el corazón desde el primer episodio sin que pudiera evitarlo) y, por supuesto, Eleven, esa niña tan especial que casi sin abrir la boca se lleva todo el protagonismo de la serie. Los secundarios están perfectamente justificados, cada uno tiene su papel y su cometido y lo trabaja de manera perfecta. Aparte de las referencias frikis y de esa atmósfera fantástica que rodea Stranger Things, lo que también me gustó mucho de la serie fue el trato hacia los niños protagonistas. Sus opiniones son siempre tomadas en cuenta, en ningún momento se les infantiliza, al contrario, son tratados de la misma forma que a los adultos, sin ningún tipo de condescendencia. Porque son ellos quienes llevan la serie, quienes lo empiezan y lo terminan todo; sobre ellos recae el peso de la trama. Y me parece perfecto. 

Además, a lo largo de los ocho episodios que componen la primera temporada se ve una clara e importante evolución de todos (o casi todos) los personajes. Ninguno de ellos es plano, todos tienen un trasfondo muy interesante que se ve alterado por los hechos que transcurren a lo largo de la serie. Ese factor me pareció de lo más cautivador al final: ver lo diferentes que eran algunos personajes en el último episodio en comparación a como eran en el primero. Otra de las cosas que me gustaron, si no la que más, fue la ambientación. Está cuidada al detalle para que el espectador vuelva sin remedio a los ochenta: la ropa, los peinados, las gafas e incluso la moda de ir en bicicleta a todas partes. Me pareció simplemente maravilloso y, aunque yo no viví esa época porque aún no había nacido, a medida que iba viendo la serie me iba entrando morriña y a la vez me fui dando cuenta de lo mucho que ha cambiado la sociedad en treinta años, de lo que hemos ganado pero también de lo que hemos perdido.  

Por último, me gustaría destacar la maravillosa banda sonora que adereza la gran mayoría de las escenas de esta serie. Peter Gabriel, The Clash o Foreigner son solo algunos ejemplos de los grandes artistas que suenan en Stranger Things. Solo os diré que a mí ya me ganaron en el primer episodio con White Rabbit de Jefferson Airplane. Soy una nostálgica, ¿qué queréis que os diga?

Lo único que no me gustó de Stranger Things fue lo corta que se me hizo (porque la devoré en tres días contados sin poder evitarlo). Digamos que con esta serie me pasó lo mismo que con Sons of Anarchy a principios de año: no pude parar hasta que la terminé. La parte buena es que ha sido renovada para una segunda temporada pero que, por lo que he leído, no veremos hasta julio del año que viene... Así que a esperar se ha dicho, qué remedio. Por mi parte os la recomiendo muchísimo a todos, a los que os guste la ciencia ficción, a los que os sintáis friketes, a los que fuisteis jóvenes en los ochenta... y a los que no también, ¿por qué no

¡Nos leemos pronto! 🍭